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FOTOGRAFÍA


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El sol sigue allí
Rodrigo Márquez

Fue en marzo de 2020 o poco después en Londres. Días en que el sol todavía era capaz de alumbrar, aun a medias, los lomos de los libros en una estantería del mínimo apartamento que ocupaban Rodrigo Márquez y su chica.
Rodrigo Márquez estudió Fotografía en la escuela de Roberto Mata, en Caracas. También aprendió de Nelson Garrido y Paolo Gasparini. Había comenzado a estudiar otra cosa en la Universidad pero pronto se dio cuenta de que aquello no era lo suyo. Tuvo una falla renal y hubo de pasar por un trasplante a los 25 años. Luego viajó a Inglaterra e hizo una maestría en Medios Digitales. Buscó, en Londres, cómo ganarse la vida y entró en el medio publicitario, en principio haciendo trabajos operativos pero luego se especializó en post-producción: edición, color, sonido, efectos especiales… Encontró la razón para enfocarse en los medios audiovisuales. Sin abandonar la fotografía.
Esta serie de fotografías nació del ocio durante la pandemia. Y de un ahogo de claustrofobia. El libro del cual forma parte, Aislamiento (Rabipelao Ediciones, 2020), surge de la necesidad de reconexión de seis profesionales, seis amigos, con una época compartida: aquella en que estudiaron en la escuela de Mata. Rodrigo formó parte del grupo y de este proyecto de «ensayos fotográficos» en el marco de la pandemia.
Ninguno de ellos vivía en Venezuela al estallar el caos. El libro, pues, recoge imágenes en seis diferentes ciudades del mundo. Rodrigo y su pareja vivían en ese apartamento con la ventana por donde logra colarse una luz diáfana. Allí siguen hoy.
La secuencia nace cuando él decide echarse una escapada durante las mañanas para comprarse un café, «la máxima expresión de libertad en esos días; claro, no le contaba a ella que me había comprado el café porque no quería estresarla». A causa del asunto del riñón, hubiese sido un caso de alto riesgo de haberse contagiado. Y sí, le dio muy al principio pero ni se dio plena cuenta hasta mucho después. Mientras tanto, siguió con el temor, convivió con él mientras andaba por ciertas calles que antes eran estridentes y ahora permanecían enmudecidas, o cuando pasaba por el parque Victoria, cerquita de la casa, en estas mañanas primaverales atrapadas tras un click y otro más. Tuvieron muy buen clima en Londres ―cosa extraña en esta ciudad lluviosa y cautivadora― durante aquella primera oleada alarmante.
Las fotos son la cara risueña del mundo en tiempos de tragedia. Encierran o bien una cruel ironía o bien un mensaje de esperanza arrojado al aire por alguna divinidad de tantas que hay. Rodrigo se sentía claustrofóbico en su casa, su chica no.
Ella se la pasaba feliz todo el día encerrada. Rodrigo opina que los introvertidos manejaron mejor la situación que los extrovertidos. «Pero para mí era esencial esa escapada, era la aventura del día. Un respiro, la oportunidad de interactuar con otras personas».
Sabía que el mundo es más grande que aquellas cuatro paredes, incluso más allá de la angustia de las cifras, de las noticias sobre hospitales sobrepasados. Él iba y se encontraba con el sol.
Además de Rodrigo, intervienen en Aislamiento los fotógrafos Alex López (Lima), Héctor Cavallaro (París), Romina Hendlin (Nueva York), Rolando Odreman (Ciudad de México) y Claudia Leal (Madrid, diseñadora de esta página).


