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GACETA
VIRTUAL
Escuchemos las voces antes de que se extingan.

El recóndito rumor de las cosas
En estos días, en su columna del diario El País, de España, el escritor Antonio Muñoz Molina decía que, como lector y como ciudadano, cada vez necesita más «la literatura del periodismo, la del relato de las cosas y el testimonio de las voces mucho más casi siempre que la de la opinión o el columnismo, o el opinionismo irresponsable y verboso que lo llena todo cada día y agrava la confusión en vez de esclarecerla», agregando a continuación que «el hambre de realidad es más aguda cuanto más poderosas se vuelven las tecnologías de la simulación y la mentira».
Este portal nace, precisamente, de esa hambre de realidad latente en todos; la idea es aprovechar las nuevas tecnologías de la comunicación para pensar y decidir mejor ante cada coyuntura en nuestras vidas, no que las nuevas tecnologías de la comunicación se aprovechen de nosotros.
Este portal, a través de sus impulsores, se vale de un camino recorrido. En 1979, cuando gana las elecciones presidenciales en Venezuela ―mediante el voto libre y secreto de los ciudadanos― el socialcristiano Luis Herrera Campíns, nace El Diario de Caracas, que se sitúa como segunda lectura de medios impresos, sobre todo para quienes solían comprar El Nacional o El Universal. Sus editores, desde el número 0, establecieron como razón primera para impulsar un diario de tal naturaleza ―pensado para un lector con el mínimo tiempo posible para «obtener el máximo de noticias, ideas y datos que le importan»― la revalorización del país, cimentada sobre los precios del petróleo, al permitir la financiación genuina del desarrollo, la destacada posición internacional lograda gracias a la OPEP y el hecho de ser Venezuela una isla democrática en un subcontinente lleno de autocracias.
Nada comparable a la actualidad: las cifras de la Emergencia Humanitaria Compleja que sufre el país hoy sobrecogen. Venezuela padece en 2026, además, una fiebre: la de la incertidumbre. Ha estallado literal y viralmente una tenue llama de esperanza. Dentro y fuera de Venezuela, hay un clamor común y un gran signo de interrogación. GACETA VIRTUAL apuesta por una segunda e inminente revalorización del país.
El colombiano Juan Gabriel Vásquez escribió una historia cruda de la violencia en Colombia mirada desde un microcosmos, El ruido de las cosas al caer, que puede leerse como un relato periodístico. Desde este portal nos declaramos atentos, más bien, al rumor de las cosas al levantarse. Suelen estar llenas de voces, muchas veces recónditas y reveladoras. Tal vez comiencen a escucharse.
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LA MANCHETA
Derecho internacional, comodín manoseado
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Las aventuras amorosas de Simón Bolívar: María Teresa fue solo el principio
Inés Quintero
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CARTA DE SIMÓN BOLÍVAR
A MARÍA TERESA
Madrid, 4 de diciembre (1801)
Amable hechizo del alma mía:
En el correo pasado escribí a ud. el feliz éxito que tuvo mi importuna impertinencia, en que pidiesen a usted y cuyos efectos ya sabrá ud. complacer, pues considero que, aunque no haya eso de amor, por los menos humanidad no deja (de) haber en el benévolo corazón de ud., siendo así, usted debe complacerse de ver que me hallo casi en el camino de alcanzar la dicha que no mayor ansia deseo, y cuya pérdida me sería más costoso que la muerte misma.
Apreciable Teresa: No deje usted de escribirme todo cuanto haya, porque si he de hablar con verdad, no tendré momento tranquilo, hasta que no sepa cómo padre ha tomado lo de mi tío, pues el deseo todo se lo teme.
El Marqués de Ustáriz me preguntó si había escrito a usted y no pude menos que decirle que sí.
Escribo a padre en éste, dándole noticias de los tíos.
De quien será de usted mientras viva, y quizás aunque muera
S.B.
P.D. No prodigue usted tanto sus cartas, porque ya no tengo dinero con qué sacarlas de tantas que vienen en todos los correos.
Archivo de la Real Academia de la Historia, Madrid. / Ver imagen del manuscrito
ENLACES DE INTERÉS
www.interconexioncolombia.com/documentos/historia/Bolivar
http://agendaculturaldecaracas.blogspot.com.es/2009/02/los-amores-de-simon-bolivar.htlm.
www.aporrea.org/actualidad/n151076.html
http://ramonurdanetavenezuela.blogspot.com.es/2011/09/algunas-mujeres-de-simon-bolivar.html
GACETA
VIRTUAL
CRÓNICA / MEMORIA / ENSAYO / SEMBLANZA
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En las memorias y testimonios de quienes conocieron a Simón Bolívar en vida, es bastante común encontrar referencias sobre su faceta amorosa; puede esto constatarse en las Memorias del general Daniel Florencio O`Leary, uno de sus más cercanos amigos; o en la obra Memorias de Simón Bolívar y de sus principales generales, de Ducoudray Holstein, uno de sus más feroces detractores.
Aun cuando entre sus tempranos biógrafos, este tema no fue fundamental, posteriormente sí lo fue pues numerosos autores le dedicaron atención. Por lo común, en tales estudios elaboran una suerte de inventario de damas que se vieron involucradas afectivamente con el Libertador. Destacan el lugar donde ocurrió el romance, la intensidad y duración del episodio, la relevancia que tuvo la mujer en la vida amorosa del héroe y, sobre todo, insisten en que, en medio de sus hazañas, fue un hombre “de carne y hueso” que cortejó a numerosas damas, que amó intensamente y que, además, tuvo un enorme e inusitado éxito con las mujeres.
Por ejemplo, Historia Secreta de Bolívar ―obra firmada por Cornelio Hispano, seudónimo del escritor colombiano Ismael López―, libro publicado en 1924 en Madrid, presenta en varios capítulos los más conocidos episodios amorosos y galantes del Libertador, desde su matrimonio con María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza hasta la última carta escrita, días antes de morir, dirigida a uno de sus amores de juventud, Fanny Du Villar.
Además de María Teresa y Fanny, aparecen Anita Lenoit, Josefina Madrid (Josefina Machado), Isabel Soublette, Bernardina Ibáñez, Teresa Laines, Joaquina Garaicoa y Manuela Madroño, entre otras. Atención y capítulo especial le merece al autor la relación afectiva de Bolívar con Manuela Sáenz.
No esconde el autor su fascinación por Bolívar pues «…estudiarlo en las más secretas aventuras de su vida es casi sentir las recónditas palpitaciones de su gran corazón, es acercarse a la perfecta comprensión de su genio». Recoge López testimonios, cartas y noticias de diversa procedencia; este recorrido de Cornelio Hispano se convirtió fuente de muchos otros escritos sobre este mismo tema, tratado de manera general en forma superficial y escasamente documentada; ante eso se levantó la voz «autorizada» de Vicente Lecuna, estudioso de la vida y obra de Simón Bolívar y uno de sus apologistas más consecuente. Fue editor de sus cartas, proclamas y documentos. Producto de su experiencia y empeño, se erigió en el oráculo de lo que es verdad o mentira en la vida, en la acción y en la documentación de Simón Bolívar. Así, comentó Lecuna las visiones construidas sobre Los amores de Bolívar, ensayo dentro del libro Catálogo de errores y calumnias en la vida de Simón Bolívar.
De la abultada nómina de mujeres con quienes se ha señalado que Bolívar tuvo algún tipo de relación amorosa, Lecuna admite como válidas a Fanny Du Villar, Manuela Sáenz, Bernardina Ibáñez ―la melindrosa―, Benedicta (una señorita de Chuquisaca( y doña Francisca Zubiaga de Gamarra, doña Panchita. También acepta que Josefina Machado fue novia de Simón Bolívar en 1813, pero niega rotundamente que, por esperar a su amada, Bolívar hubiese detenido la expedición de Los Cayos durante 48 horas. Se trata de una falsedad escrita por Ducoudray Holstein. También es invención de Holstein el supuesto romance con Isabel Soublette.
Según Lecuna, las sospechas del francés no tuvieron otro objeto que «mancillar la buena fama de esas niñas». De igual forma, carecen de asidero los comentarios hechos por
No reconoce Lecuna el romance con Anita Lenoit, el año 1812; la supuesta pernocta con Luisa Crobert en Kingston también la descarta; desecha igualmente el amorío con Manuelita Madroño, referido por Cornelio Hispano quien a su vez lo toma de las leyendas de Ricardo Palma, las cuales, según sentencia Lecuna, son todas falsas.
En esta materia, no tuvieron mucho éxito las precisiones y desmentidos de Lecuna, pues todas estas damas siguen apareciendo como parte de la nómina amorosa del Libertador en la mayoría de los textos que se han escrito sobre el tema y, de manera especial, en las numerosas referencias electrónicas que pueden leerse sobre esta misma materia en internet (ver enlaces al final de esta nota).
MARÍA TERESA:
SU ÚNICO Y VERDADERO AMOR
Esta diversidad amorosa que caracterizaría la vida galante del Libertador contrasta abiertamente con otra manera, mucho más conservadora, de atender este mismo aspecto de su biografía. Se trata de una mirada cuya finalidad esencial es destacar que Bolívar tuvo un único, legítimo y verdadero amor: el que sintió y vivió junto a su esposa María Teresa Rodríguez del Toro. Esta valoración sobre el recuerdo perpetuo de María Teresa en la vida de Bolívar se nutre de los comentarios que el propio viudo hizo acerca de su difunta esposa.
En el Diario de Bucaramanga, obra escrita por Luis Perú de La Croix a partir de las conversaciones que sostuvo con Bolívar en 1828, la única mención hecha sobre su vida amorosa se refiere, precisamente, a María Teresa:
“Quise mucho a mi mujer y su muerte me hizo jurar no volver a casarme”
“La muerte de mi mujer me puso muy temprano en el camino de la política y me hizo seguir el camino de Marte, en lugar de seguir el arado de Ceres”
No menciona a ninguna otra mujer en estos mismos términos cuando conversa con el francés en la casona de Bucaramanga.
Esta referencia idealizada sobre María Teresa está en perfecta sintonía con el registro de las palabras que el mismo Bolívar dijo en la Catedral de Caracas en 1803, al momento de darle sepultura:
“Yo contemplaba a mi mujer como un ser divino. El cielo creyó que le pertenecía y me la arrebató, porque no era creada para la tierra”
Resulta perfecto para la visión del héroe impoluto, esta imagen del hombre viudo, que jamás borró de su alma el recuerdo de su joven esposa, abrupta y tempranamente arrebatada de sus brazos. Es su inesperada muerte lo que determina su compromiso político, es el dolor de su ausencia lo que impide que se case nuevamente, es su inolvidable recuerdo lo que justifica su silencio sobre su vida amorosa.
Desde el testimonio directo del propio Bolívar no hay ninguna consideración o mención respecto a que, en su vida, hayan ido de la mano el amor y la política. El amor quedó enterrado en la Catedral de Caracas y le abrió las puertas para que pudiera ir en busca de la política, hasta alcanzar la Gloria: su verdadera pasión. Todo lo demás resulta accesorio y prescindible en la visión del héroe.
MEMORIA
Las aventuras amorosas
de Simón Bolívar:
María Teresa
fue solo el principio.
Inés Quintero
MEMORIA
Las aventuras amorosas
de Simón Bolívar:
María Teresa
fue solo el principio.
Inés Quintero

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Esta diversidad amorosa que caracterizaría
la vida galante del Libertador
contrasta abiertamente
con otra manera, mucho más conservadora,
de atender este mismo aspecto de su biografía.
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Steve Levitsky (Nueva York, 1968), politólogo y docente en la Universidad de Harvard, es la primera persona entrevistada en los foros de la Mesa Editorial de LA GACETA VIRTUAL. Su libro más conocido, Cómo mueren las democracias, escrito al alimón con Gabriel Ziblatt, es una referencia entre los interesados en las mecánicas coincidentes en regímenes «autoritarios competitivos»
Steve Lewitsky
«No estaríamos donde estamos sin Rubio»


Esto es memoria descarnada de la Venezuela reciente: en este extractoi del libro de Alberto Rial, el referndo recocatorio de 2004 cobra vida, aquel largo periodo de lucha por una prerrogativa del pueblo consagrada en la Constitución que terminó en desesperanza
Día de elecciones
Alberto Rial


¿De cuál transición estamos hablando?
Leonardo Vivas
GACETA VIRTUAL pasó un cuestionario a una serie de analistas, colocados en distintos puntos de mira, con diferentes enfoques, acerca del proceso de transición que, en teoría, ha de desarrollarse en Venezuela en cualquier momento. Este texto resume y comenta las respuestas.

María Teresa del Toro nunca estuvo en Canarias
Sebastián de la Nuez
La joven que conquistó a Simón Bolívar perteneció a la corte madrileña ―su padre era hijo del segundo marqués del Toro― y morirá pronto. He aquí el rastro de sus orígenes en el pueblo de Teror, en Canarias, donde se halla la única plaza dedicada a su frágil figura.
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Título.
Autor

Steve Lewitsky
«No estaríamos donde estamos sin Rubio»

Steve Levitsky, politólogo y docente en la Universidad de Harvard, entrevistado en un foro para GACETA VIRTUAL. Su libro más conocido, Cómo mueres las democracias, es un referente. Aquí habla de Chávez y Trump, entre otros epígonos del autoritarismo


Periodista venezolano
busca trabajo
en España
A.M. Fernández Nays
Se calcula que en España debe haber, al menos, medio millar de periodistas venezolanos en varias ciudades. tratando de sobrevivir. Antonio no es una excepción: desde su propia experiencia revela los contornos de una búsqueda sin futuro


Rodrigo Márquez
Fue en marzo de 2020 o poco después en Londres. Días en que el sol todavía era capaz de alumbrar, aun a medias, los lomos de los libros en una estantería del mínimo apartamento que ocupaban Rodrigo Márquez y su chica.


En este espacio haremos semblanza de gente común y corriente. Nada de personalidades que acostumbren salir en la Gran Prensa (aunque de vez en cuando podríamos hacer una excepción). Comenzaremos por una curiosa pareja de los instrumentos y máquinas que han hecho, por siglos, letra y signo de la fábula. Esta pareja asentada en Madrid es reconocida en un círculo no muy populoso ni tampoco muy mediático; sin embargo, todo aquel que tenga en España relación con el libro como precioso objeto de culto debe saber quiénes son Javier García Del Olmo y Esther Vilas, frikis ―así los llaman aquí― de la parafernalia que rodea a las imprentas. Todos estos oficios que se relacionan con la manufactura, el diseño, la edición y la promoción del libro parece que han entrado en decadencia. Puede ser. Si es así, el valor de estos dos sabios cobra mayor trascendencia. Están de parte de lo perenne, aun cuando lo perenne ya no sea tan deslumbrante como una pantalla LED. Esther y Javier guardan la fe de los que creen en que la infancia puede durar toda la vida

Project Title 04

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Las aventuras amorosas
de Simón Bolívar:
María Teresa
fue solo el principio.
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Esta diversidad amorosa que caracterizaría la vida galante del Libertador contrasta abiertamente con otra manera, mucho más conservadora, de atender este mismo aspecto de su biografía.
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